¿Qué es y cuáles son las ventajas de un organigrama vertical?

A la hora de organizar la estructura de las jerarquías de una empresa, existen muchos métodos posibles. Uno de ellos es hacerlo mediante un organigrama: un sencillo esquema que permitirá visualizar la cadena de mandos e identificar a cada uno de los miembros de una organización. En esta ocasión, hablaremos de los organigramas verticales, que son cada vez más escogidos por las compañías grandes o empresas regidas por modelos basados en resultados.

¿Qué es un organigrama vertical de una empresa?

El organigrama vertical es una representación gráfica que sirve para mostrar los niveles de jerarquía en una empresa y que tiene el objetivo final de identificar cuál es la cadena de mandos y quiénes son los miembros del equipo. Como su nombre lo indica, un organigrama vertical debe representarse de forma vertical; es decir, en un esquema de arriba hacia abajo donde los puestos de mayor jerarquía se sitúan en la parte superior. El orden de importancia se representa de forma gradual y los puestos de menor jerarquía se sitúan en la parte inferior.

Características de un organigrama vertical de una empresa

En un organigrama vertical, el puesto de mayor jerarquía figura en la parte superior del gráfico. Luego, van apareciendo los nombres o los cargos de la compañía según su orden de importancia, de forma gradual. Todos los nombres suelen estar encerrados en cuadros o celdas y de ellos surgen flechas o líneas que representan la autoridad y el flujo de comunicación entre todos los componentes.

El organigrama vertical es un elemento de organización corporativa que puede resultar muy útil para empresas en las que es necesario que la cadena de mandos esté bien establecida, o aquellas en las que se valora más la practicidad de los resultados que la coordinación entre las áreas de trabajo.

¿Cuándo conviene un organigrama vertical?

Por supuesto, un organigrama vertical no siempre es la mejor idea para una empresa: todo dependerá de las necesidades de la compañía.

Para algunas organizaciones, por ejemplo, es mejor contar con un organigrama horizontal, que fomenta el diálogo entre los equipos de trabajo y brinda mayor libertad y flexibilidad a los empleados. En cambio, el organigrama vertical puede ser ideal para empresas que sigan una serie de características, como las siguientes:

  • Empresas muy grandes. A veces, el tamaño de las organizaciones hace necesario que todos tengan bien en claro cuál es la cadena de mandos, para establecer un mejor control y evitar la confusión de roles.
  • Empresas basadas en un modelo de resultados. Algunas industrias, como el comercio, deben ver resultados a corto plazo para garantizar el crecimiento del negocio. En esos casos, es importante que cada miembro del equipo tenga delimitadas sus funciones y que las órdenes se transmitan fácilmente gracias a un sistema de jerarquías claro.
  • Empresas que promueven el ascenso profesional. Algunas compañías buscan que sus empleados se sientan motivados por la posibilidad de escalar posiciones. En esos casos, un modelo vertical de organigrama puede ser una buena idea, ya que permite que todos comprendan a qué puestos podrían ascender y qué personas o departamentos tendrían a su cargo si lo hicieran.

Ventajas del organigrama vertical

La principal ventaja de un organigrama vertical es que brinda una visión global de la estructura de la empresa, lo cual permite que la toma de decisiones sea rápida. Por otro lado, este tipo de esquemas hace que todos los miembros tengan funciones delimitadas, con lo cual la productividad de la compañía será constante. Por último, el organigrama vertical fomenta la motivación por la promoción en la escala laboral, manteniendo a los empleados entusiasmados.

Desventajas del organigrama vertical

Los organigramas verticales también tienen algunas desventajas en relación con otros organigramas, como el organigrama funcional o el horizontal. En primer lugar, una estructura vertical podría perjudicar las relaciones entre los empleados y los directivos si no existe un clima laboral adecuado. Por otra parte, un esquema vertical no contempla demasiadas flexibilidades para los empleados, ni tampoco promueve la cooperación interdepartamental.

Por último, si bien los “peldaños” de un organigrama vertical pueden promover la motivación por la escala profesional, también es posible que funcionen como una barrera entre los empleados y sus jefes. En este tipo de esquemas, es muy difícil que los miembros de un equipo accedan a sus superiores inmediatos y es aún más difícil que se comuniquen con personas que ocupan cargos gerenciales. Esto puede llevar a los empleados a tener un sentimiento de pertenencia bajo con la empresa e incluso a sentir desconfianza con quienes se encuentran en los niveles superiores.

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Cómo realizar un organigrama vertical en una empresa

Para realizar un organigrama vertical, es necesario seguir una serie de pasos sencillos. En un procedimiento similar a los esquemas funcional u horizontal. Los pasos para realizar un organigrama vertical se detallan a continuación.

Establecer los roles

El primer paso antes de llevar a cabo el diseño del organigrama de una empresa es saber cuáles son las jerarquías de la cadena de mando y establecer los roles asignados a cada área y a cada miembro del equipo. Para ello, es necesario que cada departamento cuente con un líder que sea claramente identificado por todos los miembros del equipo. También es importante que cada departamento tenga tareas y responsabilidades específicas.

Comenzar con el diseño

El organigrama vertical representa cada puesto en el interior de una celda o un cuadro. De cada cuadro, se desprende una flecha o línea que representa la autoridad y el flujo de comunicación. La graduación jerárquica es descendente: cuando más “abajo”, menos jerarquía en la cadena de mandos.

Ir “de arriba hacia abajo”

En general, en la parte superior se ubica la gerencia, la dirección o la presidencia de la compañía. Luego, continúa el nivel ejecutivo. Debajo, se detallan las áreas o departamentos (administración, recursos humanos, comercial, entre otros). Es importante continuar incluyendo a todos los colaboradores de la empresa hasta llegar a los niveles más bajos.

Adoptar un enfoque global

Una vez que el organigrama esté finalizado, es importante cerciorarse de que abarca a todo el personal de la empresa y de que todas las áreas cuenten con una persona que ejerza el mando departamental y que esté bien identificado por todos los demás.

Ejemplos de organigramas verticales

Para crear un organigrama vertical, es posible utilizar diversas herramientas: desde un procesador de textos como Microsoft Word hasta programas de diseño avanzado como Adobe Illustrator, pasando por herramientas online como Canva. Lo ideal es que los organigramas puedan leerse claramente y que no tengan mucha información visual, y siempre es recomendable que se alineen con la identidad corporativa. Si la intención es distribuirlo entre los empleados de la empresa o instalarlo en un lugar visible de la compañía, se puede incluir recursos, como elementos gráficos.
Veamos algunos ejemplos de organigramas verticales.

Ejemplo 1: Organigrama vertical simple de un hospital

En este primer ejemplo, se puede observar un organigrama vertical de un hospital simplificado. Como puede observarse, cada área de medicina responde a una sola persona: el subdirector médico. Del mismo modo, cada área administrativa responde a un mismo subdirector. Ambos subdirectores responden al director del hospital.

Ejemplo 2: Organigrama vertical con nombres de una revista

En este segundo ejemplo, vemos el organigrama vertical de una revista. A diferencia del organigrama anterior, en este caso los nombres de los miembros del equipo están identificados. Aquí sumamos algunos peldaños más para representar las jerarquías: en este caso, por ejemplo, el editor de la sección 2 (Cristian González) tiene a su cargo a una fotógrafa (Rocío López) quien, a su vez, responde por una tercera persona; una asistente de fotografía.
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