Cómo escribir una carta de recomendación laboral

carta de recomendación

Para muchas empresas, las referencias de un antiguo empleador son un criterio importante a la hora de elegir un candidato. Por este motivo, la carta de recomendación laboral se emplea como un complemento al currículum; es una especie de aval que un candidato presenta sobre sus habilidades y experiencia laboral anterior. En este sentido, el personal del departamento de Recursos Humanos no solo las tomará en consideración durante los procesos de reclutamiento, sino que, además, deberá redactar este documento cuando sus exempleados así se lo pidan. En este artículo, te contaremos todo lo que debes saber al respecto.

¿Qué es una carta de referencia laboral?

La carta de recomendación laboral, también llamada carta de referencia laboral, es un documento que el candidato a un puesto de trabajo suele presentar junto a su CV, ya que acredita sus aptitudes. No todos los empleadores la piden, pero en algunos procesos de selección puede ser un requisito indispensable.

Hay países como Alemania en los que el empleador, de hecho, tiene la obligación legal de redactar este documento cuando el trabajador se lo solicite. En España, aunque no exista esta obligación, sí es recomendable hacerlo. Sobre todo, cuando la relación contractual termina por motivos ajenos al desempeño del empleado, la entrega de este documento puede entenderse como un gesto de buena voluntad. Es un pequeño detalle que puede ayudar a finalizar la relación en buenos términos, pues la carta de recomendación laboral puede ser de gran ayuda en la búsqueda de un nuevo trabajo.

Aunque en la práctica la decisión de contratar a un candidato no se basa solo en las recomendaciones de antiguos empleadores, sí es cierto que se le da mucha credibilidad. Puede ocurrir que incluso se contacte a la empresa anterior por teléfono para pedir referencias.

Es importante señalar que no es el único tipo de carta de recomendación que existe. Así, debe distinguirse de:

  • Cartas de recomendación académica: las presenta un candidato a un puesto para estudiar en una Universidad o cuando se solicita una beca. Suele encargarse de su redacción un profesor o una institución en la que el referenciado ha estudiado anteriormente.
  • Cartas de recomendación personal: es un documento más comprometido para la persona que lo redacta pues da fe, por medio de él, de los valores personales de otra persona. Suele emplearse para obtener un trabajo, una beca o para alquilar un piso, por ejemplo.

¿Quién puede redactar este documento?

Lo primero que hay que tener claro es que la persona encargada de redactar una carta de recomendación laboral no puede ser cualquier empleado. Lo ideal sería que el emisor fuera un superior directo, alguien que haya tenido suficiente relación con la persona que se recomienda y que pueda proporcionar referencias fiables sobre su desempeño, aunque también es posible que la redacte alguien del departamento de RR.HH. Lo fundamental es el que el emisor disponga de toda la información necesaria sobre la evolución, los resultados alcanzados, los conocimientos y las habilidades del trabajador en cuestión.

Para escribir una buena carta de recomendación laboral, el emisor debe tener autoridad suficiente para ello gracias al puesto que ocupa en la empresa y asegurarse de garantizar su objetividad en la valoración del empleado.

Estructura de la carta de recomendación laboral

Así es como debe estructurarse este documento:

  • Membrete. Aquí figura el nombre del empleador y la fecha de emisión. Una buena opción es emplear el papel corporativo de la empresa.
  • Título y encabezamiento. Aquí pondremos el título “Carta de referencia laboral del empleado XX” y a quién la dirigimos, aunque lo más común es emplear una fórmula impersonal. Muchas veces se emplea en esta parte un cuerpo de letra y una tipografía diferente a la del resto del documento.
  • Datos básicos del empleado. Nombre y apellidos, fecha de nacimiento, dirección, tipo de empleo y duración de la relación laboral.
  • Identificación del emisor y descripción de la empresa. El emisor de la carta debe presentarse e incluir información relevante sobre la empresa (nombre, sector, producto o área de actividad, tamaño de la empresa o número de empleados, sede social y, en caso de que proceda, la ubicación y la forma jurídica).
  • Descripción del puesto de trabajo. Aquí se describen las tareas del empleado, tanto las actividades principales como las secundarias y sus mayores logros. En la práctica, puede ser útil que esta parte la elabore el propio empleado y que se la envíe al departamento de Recursos Humanos o a su superior directo. Te recomendamos que clasifiques las tareas según su relevancia; puede ser útil mencionar las más importantes al principio y al final de esta parte, incluyendo las tareas secundarias en la sección central.
  • Evaluación del desempeño. Disposición para el trabajo y capacidad de llevarlo a cabo, conocimientos técnicos, logros y, en su caso, habilidades de liderazgo.
  • Evaluación del comportamiento social. ¿Cómo se comportó el empleado con sus superiores, compañeros, clientes y proveedores de servicios?
  • Despedida. En esta parte el emisor se pone a disposición del receptor de la carta de recomendación laboral para resolver posibles dudas. Por este motivo, es muy importante que incluya sus datos de contacto.
  • Lugar, fecha y firma.

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¿Qué criterios de evaluación deben incluirse?

Como ya hemos señalado anteriormente, en este documento deben recalcarse las aptitudes del candidato en cuestión, así como sus mayores logros durante el tiempo que duró la relación contractual con la empresa. Existen, por lo tanto, una serie de elementos de evaluación que deben incluirse para garantizar la calidad de dicha carta de referencia laboral:

  • Competencia profesional: conocimientos técnicos e informáticos, idiomas y cursos de formación continua.
  • Aptitudes mentales y creativas en forma de expresión oral y escrita.
  • Habilidades sociales en relación con la predisposición al cambio, rendimiento y responsabilidad.
  • Rendimiento obtenido en relación con los métodos de trabajo, beneficios para la empresa o capacidad de gestión.
  • Comportamiento en la empresa hacia los superiores, compañeros y colaboradores, así como con los clientes.

Salta a la vista, atendiendo a todo esto, que para hacer una carta de recomendación laboral es necesario disponer de una gran cantidad de información acerca del empleado; se trata de una tarea que requiere tiempo si se quiere hacer bien y de forma personalizada. No obstante, si dispones de un software de RR.HH. que te permita contar con expedientes digitales personales para cada trabajador, esta labor será más sencilla. Como la información consta en el sistema, podrás tener los elementos principales para una carta personalizada.

Consejos para redactar una carta de recomendación laboral

Si tienes que ponerte a hacer una carta de recomendación por primera vez y no sabes por dónde empezar, estos consejos pueden serte útiles:

Ten el CV a mano

Revisa el curriculum vitae del trabajador que quieres referenciar, te servirá de base para analizar sus logros y te permitirá reconocer rápidamente las aptitudes y cualidades más destacables del empleado.

Evita fórmulas ambiguas

Trata de evitar las formulaciones ambiguas, intenta ser siempre claro y conciso. No omitas información sobre aquellos aspectos que más pueden interesar al receptor de este documento. Es lo que se conoce como “no información” y en el caso de una buena carta de referencia laboral esto implicaría no incluir los criterios habituales para la evaluación del desempeño del trabajador.

Información que nunca debes incluir

En ningún caso, puedes incluir la siguiente información en una carta de referencia laboral:

  • Conducta e incidentes ocurridos en el ámbito privado
  • Afiliación a sindicatos o partidos políticos
  • Embarazo (incluida la baja por maternidad)
  • Ocupaciones secundarias
  • Estado de salud
  • Discapacidades graves
  • Número de días de enfermedad, siempre que no se consideren significativos en relación con la jornada laboral
  • Delitos que no afecten a la relación laboral
  • Sospecha de infracciones penales

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