La obsolescencia de los organigramas verticales en las empresas

Los organigramas verticales son representaciones gráficas en las que se muestra claramente la jerarquía de una empresa, desde los niveles superiores a los inferiores. También se refiere al estilo de dirección que enfatiza la división jerárquica de las funciones por encima de la cooperación entre departamentos. Este tipo de organigrama es ventajoso para cierto tipo de organizaciones, pero en los últimos años no pocas empresas se han mudado hacia modelos horizontales de mando para adaptarse a los cambios culturales y sociales que estamos viviendo.

¿Qué es un organigrama vertical de una empresa?

El organigrama vertical de una empresa es una estructura jerárquica piramidal, cuyas responsabilidades recaen en la cima. A medida que descendemos por la cadena en cada área funcional, el nivel de autoridad y responsabilidad disminuye. Así pues, la representación gráfica es escalonada de arriba hacia abajo. Los organigramas verticales son los más utilizados tradicionalmente por las empresas. El propósito principal de este sistema es mantener su estructura organizacional y comunicarlo con el fin de tener claros los protocolos de actuación en las diferentes situaciones.

Características del organigrama vertical de una empresa

En las organizaciones verticales se parte de una estructura jerárquica piramidal, en cuya cúpula recae la máxima responsabilidad, y debajo de la cual aparecen las divisiones, con sus mandos medios, y más abajo los departamentos funcionales con los empleados. Las características más preciadas en un organigrama son la precisión, la vigencia y la uniformidad. Este modelo de organización enfatiza elementos como la autoridad, la jerarquía, el liderazgo (casi siempre de una sola persona o de pocas) y la cohesión. Para sus defensores, es importante dejar claro quién se encuentra en cada uno de los niveles de la pirámide organizacional. Los organigramas facilitan a los trabajadores, especialmente a los recién incorporados, una información clara de su ubicación y sus relaciones jerárquicas dentro de la empresa.

¿Cuándo conviene un organigrama vertical?

El organigrama vertical es una herramienta de organización de la empresa más visual que las que usan otros organigramas. Existen varias razones por las que es uno de los modelos más recurrentes en la práctica empresarial. Entre los casos en que se recomienda se encuentran los siguientes ejemplos:

  • Cuando las empresas son demasiado grandes y es preciso que la gestión tenga claras cuáles son las líneas de mando y qué lugar ocupa cada integrante. De esta manera se logra un mayor control, sobre todo en organizaciones que por su tamaño son casi que universos en sí mismas.
  • Cuando es necesario focalizar las acciones en departamentos, secciones, áreas o grupo de trabajo, que no necesariamente tienen que ser numerosos. En este caso, la justificación del modelo se sustenta en una oportuna repartición de funciones y en una especialización de las tareas.
  • Cuando las empresas están regidas por un modelo basado en resultados, generalmente a corto o medio plazo, y no por la interacción y la participación de sus integrantes. Es decir, en este tipo de organizaciones es importante que se note la cadena de mando y la autoridad de los líderes de los equipos de trabajo.
  • Cuando la empresa apela constantemente al ascenso de posiciones como principal motivación. Los trabajadores se esfuerzan por escalar los peldaños de la pirámide organizacional para adquirir cargos de mayor responsabilidad y, por ende, mejor remunerados.

Ventajas del organigrama vertical

Además de ser fáciles de entender y de reflejar con carácter general todos los elementos necesarios, en los organigramas verticales aparecen claramente las líneas de gestión y se muestra una visión global de la estructura organizativa de la empresa. Reflejan íntegramente las actividades, y esto permite apreciar a simple vista la estructura de la empresa. También quedan claras en los mismos la división funcional y las relaciones de trabajo. Son buenos según los objetivos de la empresa.

Cada nivel jerárquico tiene sus funciones. Por ello, en las empresas que utilizan un organigrama vertical se promueve la especialización en el procedimiento de toma de decisiones. Como contrapartida, puede decirse que dicho procedimiento suele ser largo.

Por otro lado, es muy importante que quienes estén en la parte de arriba de la pirámide sean verdaderos líderes, puesto que toda la organización de la empresa gira en torno a ellos.

En el organigrama vertical se valora el control, que es ejercido por los gerentes sobre sus equipos de forma directa. Lo que determina también la existencia de departamentos relativamente pequeños. Por el contrario, en este tipo de organigramas no suele promoverse la colaboración entre niveles o la comunicación entre departamentos.

Desventajas del organigrama vertical

Un aspecto negativo de los organigramas verticales es que imponen rigidez a la estructura de la empresa y no reflejan las interacciones entre los puestos que se encuentran al mismo nivel o categoría. Cuando nos dispongamos a crear una empresa, es necesario plantearnos si esto beneficia a nuestro modelo de negocio, o debemos decantarnos por otro.

Existe un claro escalafón, por lo que cada peldaño es un paso más en la carrera profesional. Esto puede servir de incentivo a los trabajadores, pero puede también fomentar que quienes están en la base mantengan la distancia.

Los organigramas verticales pueden utilizarse como guía en caso de expansión. Aunque ningún organigrama puede reflejar por sí mismo todas las posibles relaciones dentro de una empresa u organización, los organigramas verticales se centran en las relaciones formales e ignoran cualquier tipo de relación informal, que, en ocasiones, puede estar más cerca de la realidad de la empresa.

Cómo realizar un organigrama vertical en una empresa

  1. Jerarquía 

En este tipo de organigramas, los puestos se representan por cuadros. Las líneas representan la autoridad y el flujo de la comunicación. Los puestos o cuadros situados arriba tienen autoridad sobre los situados más abajo. Y estos últimos dependen o están subordinados a los de arriba.  Es decir, existe una graduación jerárquica descendente. De esta forma, en los organigramas verticales, las unidades se ramifican de arriba, donde se encuentra el titular, hacia abajo.

  1. Desde la base hasta la cima 

Los niveles jerárquicos pueden ser variados, pero, en general, parten del gerente o consejo. Después del nivel gerencial, suele distinguirse un nivel ejecutivo. A continuación, los distintos departamentos, como el comercial, administración o personal. Por debajo de los departamentos aparece el nivel administrativo y los gestores de áreas, para concluir con el nivel operativo.

  1. Rigidez 

Aunque a pesar de sus ventajas cualquier tipo de organigrama es limitado, el organigrama vertical es muy utilizado y recomendado. Refleja claramente la pirámide jerárquica en la que los sucesivos eslabones van especificando las distintas funciones de cada puesto. Por todo esto, actualmente las empresas prefieren utilizar organigramas mixtos, que ofrecen más ventajas que la rigidez de este tipo de organigrama.

Ejemplos de organigramas verticales

Este es el organigrama vertical de Apple. Puedes ver que es un típico organigrama jerárquico con muchas capas de liderazgo. De un solo vistazo está muy claro quién reporta a quién en los niveles superiores. Empresas como Apple tienen roles únicos como Ejecutivo de Medio Ambiente, Política e Iniciativas Sociales, o el Decano de la Apple University. Colocar este tipo de roles en un organigrama es esencial, ya que indica dónde se encuentran en términos de jerarquía, a quién deben dirigirse y cuáles son sus responsabilidades. Otro aspecto de un organigrama vertical típico es que está desglosado por funciones organizacionales, lo que se conoce a menudo como un organigrama funcional.

Fuente: Organimi

Al diseñar tu propio organigrama vertical, la clave es agrupar a los empleados que reportan al mismo gerente/ejecutivo. Depende de ti cómo visualices esas conexiones. Puedes usar líneas y nodos para crear un diseño típico. Un organigrama también puede ser más que un desglose de las relaciones de presentación de informes. Este organigrama incluye la información de contacto de cada funcionario, algo que es especialmente útil para los nuevos empleados o cuando se comunican entre departamentos. Ejemplo: Polaris.

Fuente: Venngage

Este formato vertical extremo funciona para una estructura corporativa más pequeña. O puedes usar esta plantilla de departamentos dentro de un organigrama para empresas grandes. Puedes personalizar fácilmente una plantilla de organigrama inteligente en el editor de Venngage. Haz clic en las sesiones que quieres añadir. Los elementos se duplicarán para que puedas hacer las ediciones que desees. Añade más texto y la forma automáticamente ajustará su tamaño para que encaje. También puedes aplicar el formato de una forma a otra o todas las ramas con el botón “formatear” en el menú.

Fuente: Venngage

Otro tipo de  organigrama vertical es el divisional. Se aplica para grandes organizaciones con divisiones, ya sean geográficas, enfocadas en producto, industria, mercado o cualquier cosa dentro de esas áreas. Verás que cada división tiene su propio equipo de marketing, equipo de ventas y equipo de servicios; operan de manera independiente entre sí y todos tienen las mismas funciones.

Fuente: Economopedia

Conclusión

En España hay registradas un total de 2.868.886 empresas, la mayor parte de ellas unipersonales, pequeñas o medianas. En cualquier caso, todas las compañías que cuentan con empleados necesitan una organización funcional para cumplir de forma eficiente con su cometido. Si no hay una delimitación clara de las funciones de cada departamento y de las jerarquías, cualquier empresa u organización tendrá problemas a medio plazo. Pese a la efectividad que supone un organigrama vertical en una empresa en los casos mencionados en el apartado anterior, en los últimos años muchas empresas se han mudado hacia modelos horizontales de mando. 

¿Cuál es la razón? Sencillo: los cambios culturales y sociales del siglo XXI, los cuales se reflejan también en los modelos empresariales. Ante la agilidad de los procesos y la alta capacidad de respuesta que se exige a los directores de negocios, han desaparecido progresivamente, tanto las áreas plenamente especializadas, como los niveles jerárquicos muy notorios. De hecho, hoy día parece imponerse una cierta tendencia en muchos sectores de la industria y el comercio: cuanto menos evidentes resulten las jerarquías y la autoridad, mejores resultados y beneficios se obtienen.

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